Chayote y chayotera
visto por Eric Diazserrano y Hannia Hoffmann
Chayote se denomina a la verdura compañera de cocinas por su generoso alimento que, además que es posible se deja moldearle y sostiene el sabor de nuestra tierra mesoamericana.

Innumerables son los beneficios que el chayote proporciona entre los que destaca la cualidad de ser muy bajo en calorías y grasas e ideal para mantener o cuidar el peso, ajeno a los azúcares concentrados con su fibra que mejora el tránsito intestinal, previene el estreñimiento, ayuda a equilibrar la glucosa en sangre, cuida del corazón y la presión además de su alto contenido de potasio y bajo en sodio que ayuda a regular la presión arterial y mantener niveles sanos de colesterol con su cualidad mayor que beneficia el tracto digestivo.

Es muy amplia la cantidad de beneficios del chayote que con su buen sabor fortalece defensas y tejidos con gran riqueza en vitamina C, antioxidantes y ácido fólico que nos favorece colágeno, piel, articulaciones, sistema inmune aunado a su efecto diurético suave que elimina líquidos nocivos y toxinas, además de proteger nuestros huesos y músculos dado que nos aporta magnesio, zinc y calcio, fundamentales para la estructura corporal.

El chayote es muy versátil en la cocina tradicional mesoamericana pues se come cocido, al vapor, crudo en ensaladas, guisos o sopas y es notorio que conserva mejor sus nutrientes si no se pasa de cocción y es excelente ayuda en el control de la glucosa con su índice glucémico bajo y fibra que frena absorción rápida de azúcar y contiene flavonoides y compuestos naturales que reducen inflamaciones en general.

En Costa Rica, en ambos lados de la frontera sur mesoamericana es común la preparación del chayote en una receta de cocina que los costarricenses llaman "chancleta" en alusión a un sandalia, una prenda que se usa como calzado que se usa propiamente para andar por la playa o al campo. Y es que se prepara con el chayote que ya tiene cáscara dura y, luego de vaciar su contenido para realizar variadas preparaciones de chayote se utiliza la cáscara para alojar las más suculentas versiones alimenticias que forman parte de la alimentación costarricense heredadas desde la niñez de cada quien.

No obstante, la chancleta común tradicional costarricense incluye entre sus ingredientes dos chayotes grandes y sazones, media taza de queso Turrialba o queso duro rallado, media taza de queso mozzarella o criollo para gratinar, una cucharada de mantequilla, media taza de natilla, dos cucharadas de azúcar o panela rallada, una pizca de sal y, opcionalmente, una pizca de nuez moscada y/o culantro picado.

En su preparación, los chayotes se cortan a lo largo y, luego de cocinarlos con suficiente agua con sal hasta se procura que queden suavecitos pero sin deshacerse. Así entonces se dejan entibiar luego se procede a sacar la pulpa con cuidado de no romper la cáscara, la cual queda como si fueran canastitas y de ahí el ingenioso apelativo de llamarlas chancletas, nombre que de manera coloquial se les dice a las sandalias.

Entonces se conviene en majar bien la pulpa hasta hacer puré mientras se prevé escurrir un poquito si se observa que suelta mucha agua. En continuidad se mezcla con mantequilla, natilla, azúcar, sal y la mitad del queso. Finalizado este proceso es cuando se utilizan las cáscaras para rellenarlas a la vez que se cubren con el resto del queso. Así, se introduce al horno a 200 °C unos 15/20 minutos, hasta que dore gratín conservando ese toque dulce/salado tan tradicional

Por otra parte, el chayote posee características lingüísticas muy interesantes. Tomemos en cuenta que el término chayote funciona casi como un mapa de las lenguas que entraron en contacto en América a partir del su legado del náhuatl al español. Chayote procede del náhuatl tzayotli (también transcrito chayotli), nombre que los pueblos nahuas daban al fruto.

La palabra chayote se difundió al punto que se convirtió en el nombre más extendido internacionalmente. No obstante güisquil, también otra palabra náhuatl, tanto en Guatemala y El Salvador se denomina al chayote de la variedad que posee espinas como güisquil o huisquil a partir de huitzquilitl, de huitztli, «espina», y quilitl, «fruto comestible».

En Honduras, pataste es muy común para referirse al chayote y trata de una etimología que se suele relacionar con lenguas indígenas de la región mesoamericana y no es propiamente una simple variante de chayote: es otro nombre indígena que sobrevivió al proceso de sustitución lingüística provocado por los hablantes del español propio de los tiempos de Cristóbal Colón.

Es cuando observamos que chayote, en comunidades francesas es conocido como christophine, término que surgió a partir de las antillas francesas en relación con el nombre del marinero Christophe Colomb; sea, una misma planta conserva, según el lugar, la memoria lingüística de los pueblos indígenas o la memoria europea de la colonización.

El portugués brasileño nos lleva reubica diciendo "chuchu" sin que esta palabra tenga para ninguna apariencia de extranjerismo. Es particularmente hermoso desde el punto de vista lingüístico que esta planta originaria de Mesoamérica posee su propio abanico de nombres a medida incurrió allende a las fronteras lingüísticas.

Repasando, tzayotli a chayote en castellano, huitzquilitl a güisquil en español centroamericano, pataste en español hondureño, tayota en español dominicano, christophine en francés antillano, chuchu en portugués brasileño para obtener esta historia tropical americana contada a través de una sola palabra para una sola planta que conserva huellas de quienes las nombraron y de quienes las llevaron de un lugar a otro.

Como dato final bien sabemos que la palabra chayotl viene directamente del náhuatl, reconstruida como huitzayotl, de huitz(tli) que significa espina y ayotl que significa calabaza, por lo tanto, significa literalmente: “calabaza con espinas” o “calabaza erizada”, haciendo referencia a la cáscara que tiene pequeños pelillos o protuberancias. En nuestro castellano se simplificó la pronunciación de chayotli a chayote, por lo que conserva casi intacta la raíz original; similarmente ocurrió con otras palabras como tomate, chocolate o elote. Igualmente, la palabra chayote cruzó océanos y siglos manteniendo su esencia.



cronistas.net / cebritas.com / lectorias.net
Periodismo pro Gestión Empresarial y Docencia Corporativa
Taller Literario; Producción de Comunicación Hypertext Web
© Derechos Copia/Autor © Hannia Hoffmann © Eric Diazserrano